¿CONOCES LAS FISTULAS Y LOS ABSCESOS ANORRECTALES? AQUI TE LOS EXPLICO
¿Qué es un absceso anorrectal?
Un absceso anorrectal es una acumulación de pus (material infectado) en algún punto cercano al ano o al recto. Suele formarse por una infección de una pequeña glándula dentro del conducto anal. Cuando esta glándula se obstruye, se infecta y se llena de pus, provocando inflamación y dolor.
En algunos casos, el absceso puede drenar (abrirse) hacia la piel o al interior del recto. Esta salida forma un canal o túnel llamado fístula anorrectal, que puede mantener una comunicación entre la glándula infectada y la superficie del cuerpo. El absceso es, por tanto, la fase aguda de la enfermedad, y la fístula, su fase crónica.

Causas y factores de riesgo
La mayoría de los abscesos tienen un origen criptoglandular, es decir, se inician en las criptas anales (pequeñas cavidades del canal anal). Otras causas pueden ser:
Enfermedad inflamatoria intestinal (como la enfermedad de Crohn)
Tuberculosis
Traumatismos o lesiones anales
Cirugías previas en la región anorrectal
Radioterapia
Cáncer del recto o del ano
Inmunosupresión (como en pacientes con VIH o diabetes mal controlada)
Epidemiología
Son enfermedades relativamente comunes.
Afectan principalmente a personas entre los 30 y 50 años.
Son más frecuentes en hombres (hasta tres veces más que en mujeres).
También pueden aparecer en niños, especialmente en varones menores de un año.
Se observan con más frecuencia en las estaciones cálidas, como primavera y verano.
Clasificación de los abscesos
Los abscesos se clasifican según su localización:
Perianales: justo al lado del ano (los más frecuentes)
Interesfintéricos: entre los esfínteres internos y externos del ano
Isquiorrectales: en la fosa isquiorrectal, una cavidad lateral al recto
Submucosos: debajo de la mucosa rectal
Pelvirrectales o supraelevadores: más profundos, cerca de la cavidad pélvica
En herradura: afectan ambos lados del ano, conectados en forma de "U"

Clasificación de las fístulas (según Parks)
La fístula se clasifica según la relación de su trayecto con los músculos esfinterianos:
Interesfintéricas: entre los esfínteres interno y externo; las más comunes.
Transesfintéricas: atraviesan ambos esfínteres, pueden ser simples o complejas.
Supraesfintéricas: pasan por encima del esfínter externo y bajan hacia la piel.
Extraesfintéricas: van desde la piel perianal hasta el recto sin pasar por los esfínteres; suelen ser secundarias a otras enfermedades como diverticulitis.

Síntomas
En el absceso anorrectal:
Dolor anal muy intenso, punzante, que empeora al sentarse, caminar o hacer esfuerzos.
Inflamación y enrojecimiento cerca del ano.
Sensación de calor local.
Aumento de la temperatura corporal (fiebre) en algunos casos.
Supuración de pus en casos donde el absceso drena por sí solo.
En la fístula anorrectal:
Uno o más orificios pequeños cerca del ano que supuran líquido purulento o seroso.
Irritación o escozor por la humedad constante.
Picazón anal.
A veces dolor, sobre todo si la fístula se tapa y vuelve a infectarse.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en:
Historia clínica detallada y examen físico.
Inspección de la zona perianal y tacto rectal.
Evaluación con anoscopia (exploración del canal anal).
En casos complejos, se puede usar ultrasonido endoanal, tomografía computada o resonancia magnética.
La regla de Goodsall ayuda a predecir el trayecto de una fístula: si el orificio de salida está en la parte anterior al ano, el trayecto es recto; si está en la parte posterior, suele ser curvo hacia la línea media.
Tratamiento
Del absceso anorrectal:
El tratamiento de elección es la incisión y drenaje quirúrgico.
Debe realizarse lo más cerca del ano para evitar trayectos largos en caso de que se forme una fístula.
El uso de antibióticos no es rutinario, salvo en pacientes con inmunosupresión, prótesis, enfermedades cardíacas o diabetes mal controlada.
De la fístula anorrectal:
El tratamiento es quirúrgico y depende del tipo y complejidad de la fístula.
En fístulas simples se realiza una fistulotomía, es decir, abrir el trayecto para que cicatrice desde adentro.
Otra opción es la fistulectomía, que implica cortar completamente la fístula. Tiene mayor riesgo de dañar los músculos del ano y causar incontinencia.
Para fístulas complejas se usan técnicas como:
Setón o sedal: un hilo que se deja dentro de la fístula para permitir su cierre progresivo sin dañar el esfínter.
Adhesivos biológicos: como la fibrina.
Colgajos mucosos: se usa tejido del propio recto para cerrar la fístula.
Tapones de colágeno: especialmente en fístulas complejas o en pacientes con enfermedad de Crohn.
Complicaciones
La complicación más común del absceso es el desarrollo de una fístula (hasta en el 60 % de los casos).
En pacientes inmunodeprimidos, puede evolucionar rápidamente hacia infecciones graves, como la gangrena de Fournier.
El tratamiento quirúrgico puede, en casos poco frecuentes, causar incontinencia anal o recurrencias.
Conclusiones
Abscesos y fístulas anorrectales son enfermedades frecuentes, y deben tratarse de forma oportuna para evitar complicaciones.
El absceso es una urgencia médica que requiere drenaje inmediato.
La mayoría de las fístulas requieren cirugía, con el método más adecuado según la anatomía del paciente.
El diagnóstico preciso y el uso de imágenes modernas ayudan a mejorar los resultados y disminuir el riesgo de recurrencias o efectos secundarios.
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