La forma más simple de preparar un espécimen para su examen microscópico
es hacer una preparación en fresco. Existen dos técnicas, una preparación
en fresco simple ("entre porta y cubre") consiste en colocar una
gota de líquido con los microorganismos sobre un portaobjetos y a continuación
cubrirla con un cubreobjetos. Una preparación en gota pendiente se
realiza colocando una gota del material en un cubreobjetos y cubriéndolo con un
portaobjetos (invertido) con una excavación central (portaobjetos excavado). Hay que sellar la preparación con vaselina alrededor de la
excavación. La ventaja de esta última técnica, es que la preparación no se seca
y puede ser observada durante un tiempo más largo.
Las preparaciones en fresco se utilizan para observar microorganismos
vivos. Por ejemplo, para la búsqueda de Trichomonas vaginalis en secreciones
vaginales. Este protozoo de gran movilidad causa inflamación de la vagina y la
uretra. Si en la preparación se observan células en forma de huso que se mueven
mediante contracciones o sacudidas cruzando el campo, probablemente se tratará
de T. vaginalis, pudiéndose efectuar el diagnóstico.
El microscopio
compuesto tiene tres lentes objetivos (tres sistemas de lentes). Se muestra el
mismo campo de Bacillus subtilis visto con el objetivo débil seco
(100x), fuerte seco (400x), y con el de inmersión (l000x). Los aumentos mayores
revelan progresivamente más detalle de una porción de campo menor.
Preparación en gota pendiente. Esta preparación se realiza colocando una gota de la suspensión bacteriana en un cubreobjetos en el cual se ha hecho previamente un círculo con vaselina o parafina (a). La vaselina actúa como sellador. (b) Sobre el cubreobjetos se coloca un portaobjetos con una excavación central que queda adherido gracias a la vaselina (c). Se invierte la preparación y se observa colocándola en la platina del microscopio (d). Las preparaciones en gota pendiente se utilizan para observar microorganismos vivos.
Tinciones
El microscopio de campo claro es más útil para la observación de
especímenes teñidos. Los colorantes son compuestos químicos utilizados para
aumentar el contraste. Existen algunos, llamados colorantes vitales, que
pueden añadirse directamente a una preparación en fresco; por tanto, colorean
células vivas. No obstante, la mayoría de los colorantes son solamente efectivos
después de que los microorganismos hayan sido fijados, es decir, se encuentren
muertos y adheridos al portaobjetos. Para la fijación por calor, se
realiza una fina extensión de una gota de muestra líquida sobre un
portaobjetos y se deja secar al aire; a continuación, se pasa la preparación de
Forma rápida sobre la llama de un mechero. El calor de la llama mata las
células microbianas por desnaturalización de sus proteínas. Las proteínas
coaguladas unen las células al porta. Cuando se desea fijar especímenes
delicados se utiliza la fijación química, va que es menos lesiva que el
calor. Para ello se añade una gota del fijador, por ejemplo, ácido ósmico,
formaldehído, o glutaraldehído, sobre la muestra líquida con los
microorganismos.
La fijación posee algunos inconvenientes. Por ejemplo, a menudo
distorsiona la apariencia real de las células, lo cual dificulta la
identificación; además, no permite la observación del movimiento de los
microorganismos. Después de la fijación, se añade el colorante, que debe
permanecer el tiempo suficiente en contacto con el espécimen, para que pueda
ser absorbido. A continuación, se retira el exceso de colorante, normalmente
lavando con agua.
Tipos de colorantes Casi
todos los colorantes son sales, compuestos formados por iones cargados. Los
colorantes básicos son aquellos en los cuales el agente que tiñe es el ion
cargado positivamente, mientras que en los ácidos, el colorante es el ion
cargado negativamente. Los colorantes más utilizados son los de tipo básico, va
que la mayor parte de las células microbianas Poseen cargas débilmente
negativas en su superficie, lo cual facilita su unión. Entre los colorantes
básicos más comunes se encuentran la safranina, la fucsina básica, el cristal
violeta y el azul de metileno. Los colorantes ácidos se unen a las partes de
las células cargadas positivamente. Se utilizan para teñir tejidos animales
infectados con microorganismos. Entre los más frecuentes están la eosina, la
fucsina ácida y el rojo Congo.
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